Te Verde Genmaicha

Descripción

A finales de la década de 1860 el Samurai Genpei Otsuka fue recompensado por el señor del castillo de Kagegawa, a su vez vasallo del Shogun Ieyashu Tokugama, con tierras para cultivar. Cinco generaciones después su descendiente el Sr. Hiroshi Otsuka y su familia conservan y dirigen la heredad familiar cultivando y manufacturando té de altísima calidad. Lugar montañoso bendecido con suelos fértiles, manantiales, riachuelos, brumas matinales y buenas brisas marinas procedentes del Océano Pacífico que los Otsuka cuidan y miman en extremo. Las filas de árboles de excelentes varietales  perfectamente alineadas y podadas parecen esculpidas. Para alimentarlas les dan una mezcla de fertilizante orgánico y semillas que cubren con paja aportando el nitrógeno y los aminoácidos que, absorbidos a través de las raíces promueven su crecimiento y  *potencian, realzan* el sabor de su infusión. Sacrifican alguna recolección cosechando sólo dos veces al año para reducir el estrés a los arbustos de forma que las hojas crezcan con más vigor y concentren más nutrientes, sabor y aroma. Recién cortadas se llevan a la factoría donde comienza el proceso de manufactura, Fukamushi, que consiste en vaporizar, enfriar, enrollar y secar, seguido de un minucioso proceso de selección y que es la base (Aracha) para los diferentes tés que producen. El buen hacer de la familia Otsuka les ha hecho recibir diversos premios a su calidad que han ido consiguiendo a lo largo de su historia en la Excellent Green Tea Fair que se celebra cada año en Tokio.

Sabor tostado y dulce, Té verde suave Bancha con arroz inflado.

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Información adicional

Peso:

75 gr.

Un poco de Historia:

El té es una de las bebidas más antiguas apreciadas por el hombre. De origen asiático, las leyendas chinas convienen en atribuir el descubrimiento de la bebida té durante el reinado del emperador Shen Yung, aproximadamente en el año 2737 A.C.
En el siglo IV de nuestra era el té empezó a ser una bebida de uso muy extendido tanto en China como en Japón. En el siglo VIII el té se convirtió en bebida real y la nobleza lo adoptó como una de las distracciones elegantes del momento; el poeta Lu Yu (733-804) en la época de la dinastía Tang escribió el primer libro sobre el té: Cha King o Código del Té.
El té ha jugado un papel preponderante en la historia de China. Por ejemplo durante la dinastía Son (960-1279) servía de tesoro y moneda para todo el imperio.
El té llegó por la ruta de las caravanas Mongolia, Persia y Rusia antes de que Europa lo conociera hacia 1610, cuando fue introducido por la compañía de las indias occidentales en Holanda.
Hasta principios del siglo XIX la China era aún el único país productor de té en todo el mundo. En 1834 el cultivo fue introducido en India y en 1857 en Ceylan (Sri Lanka). Hoy el té se cultiva en una treintena de países en Asia, Oceanía, Africa y Sudamérica.

El Arbol del Te y su Cultivo

Todos los tés cultivados con fines comerciales provienen de un solo tipo de planta: la Camellia Sinensis.
Dentro de este tipo se distinguen tres variedades:
– Variedad China: arbusto de 2 a 3 mts. de alto. Hojas de 6 cms.
– Variedad Indochina : arbusto de 5 mts. Hojas de aprox. 8 cms.
– Variedad Assam : árbol de 18 a 20 mts. Hojas de aprox. 20 cms.

En función de la variedad el árbol del té puede vivir de 30 a 100 años.

El árbol del té de hoja perenne, necesita de unas ciertas condiciones para su cultivo: un clima cálido (18-20ºC) y húmedo y un promedio de 5 horas diarias de sol. Puede ser cultivado hasta altitudes de 2.500 mts. y las mejores calidades son precisamente las originarias de alta montaña. El suelo debe ser permeable ya que las raíces buscan profundizar bastante en él.
El cultivo se practica en grandes extensiones llamadas jardines, no permitiéndole al árbol crecer más de 1,2 mts., para así mejorar su productividad y favorecer su recogida. En estado salvaje el árbol puede alcanzar 15 mts. de altura. El árbol es adulto al cabo de tres años y puede empezar a dar hojas para la cosecha al cabo de 5 ó 6 años.

La cosecha tiene lugar desde la primavera hasta mediado el otoño aunque puede variar según el lugar, clima y altitud. El té ira variando de sabor conforme vayan cambiando las estaciones.

En Asia son las mujeres las que tradicionalmente hacen la recogida de las hojas por su mayor habilidad manual. En el extremo superior de cada rama del arbusto se forma la “yema terminal” recubierta de una pelusilla blanca y que se convierte en un brote joven de forma cilíndrica. Debajo, en el mismo tallo, se encuentran varias hojas que ya han llegado a la madurez, siendo la más vieja la más alejada de la yema. Así el número de hojas que se recojan con el brote (de 1 a 5) darán la calidad del té. Por tanto la mejor será la de solo brotes, luego brote mas una hoja, etc. Una recogedora experta puede recoger de 20 a 25 kilos de hojas frescas que se convertirán en 4 ó 5 kilos de té negro.

Países productores de té:
Japón, Taiwan, China, Vietnam, India, Indonesia, Bangladesh, Nepal, Birmania, Tailandia, Australia, Papúa Nueva Guinea, Nueva Zelanda, Malaysia, Sri Lanka, Pakistán, Afganistán, Irán, Georgia, Turquía, Isla Mauricio, Etiopía, Kenia, Mozambique, Tanzania, Malawi, Uganda, Ruanda, Burundi, Zimbawe, Congo, Sudáfrica, Camerún, Nigeria, Argelia, Mali, Marruecos, Brasil, Paraguay, Argentina, Bolivia, Chile, Perú, Colombia, Jamaica, Ecuador, Guatemala y Méjico.

La Preparacion y Conservacion del Te

EL AGUA Y LA TETERA
La utilización de agua mineral es fundamental para que las hojas de té desarrollen todo su aroma y sabor.
La tetera no debe usarse más que para infusionar el té. De hecho sería conveniente que el aficionado tuviera varias teteras: una para los tes clásicos, otra para los aromatizados y finalmente una para los tes ahumados.
La tetera no debe nunca lavarse ni secarse por dentro, simplemente debe aclararse con agua.

CONSERVACIÓN DEL TÉ
El té se impregna fácilmente de olores extraños; además para evitar la alteración de su propio aroma hay que conservarlo en recipientes herméticos de metal, porcelana o barro y nunca en vidrio ya que la luz lo altera.

PREPARACIÓN DEL TÉ
LAS CINCO REGLAS DE ORO
Sin ser tan estricto como el rito de la ceremonia del té en el Japón, la preparación del té en nuestros países exige la observación de reglas rigurosas.

1) Calentar la tetera: Esta operación es primordial porque la tetera, estando caliente, recalentará las hojas de té, permitiéndoles liberar todo su perfume durante la infusión.

2) Poner en la tetera una cucharadita de té por taza y una para la tetera: Volver a tapar la tetera y dejar reposar así el té durante 3 minutos aproximadamente con el fin de calentarla. Es preferible utilizar un filtro de tela, que, existiendo en varias tallas, se adapta a todas las teteras. Es desaconsejable utilizar bolas de té o cucharadas de té, estas encierran el té e impiden a las hojas desarrollarse durante la infusión.

3) Verter el agua, a punto de ebullición sobre el té: Nunca el agua debe haber hervido antes de verterla sobre el té. Hoy en día, existen calentadores de agua eléctricos que se paran automáticamente a la temperatura de 95 º C aproximadamente.

4) Dejar reposar de tres a cinco minutos: Sólo como una indicación. El tiempo de infusión, con la condición de no pasar los minutos recomendados según la infusión, (límite en el que el té puede llegar a ser amargo o astringente) también puede dejarse de uno a dos minutos según el gusto del consumidor. Eso resultará apropiado sobre todo, por el aficionado al té ligero y aromático.

5) Remover y servir: Podríamos añadir a esta quinta regla de retirar el té de la tetera con el fin de que cada uno pueda repetir sin que el té sea demasiado infusionado.

TÉ FRIO
Para la preparación del té frío hacer una infusión mezclando 40 gr. de té por cada 1’5l. De agua. Esta mezcla debe hacerse en frío dejando reposar la infusión 8 horas en la nevera, después colar y añadir el azúcar al gusto previamente diluido en agua caliente.

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