Maridaje de salado y dulce

Maridaje de salado y dulce

Si algo es obligado a la hora de cocinar, eso es atrevernos a experimentar. No hay nada como descubrir nuevos sabores y disfrutar con emociones gustativas nuevas.

¿Quién no ha tenido alguna vez la experiencia de estar cocinando, y mezclar sin quererlo dos sabores a priori contrarios, y sin embargo, descubrir una vez ya en el paladar, que pueden ser más complementarios de lo que esperábamos?

Como decimos muchas veces, en el mundo culinario, no hay reglas. Y tanto es así que en numerosas ocasiones, de la osadía de grandes chefs de mezclar ingredientes totalmente contrapuestos, han resultado increíbles recetas y suculentos platos que jamás podríamos imaginar.

Algo semejante ocurre con dos sabores que podrían parecernos polos puestos  (y de hecho, lo son), pero que sin embargo, se atraen. En casa también se puede experimentar de una forma muy sencilla con este juego de sensaciones. Hablamos de la exótica mezcla del salado y el dulce.

Esta combinación tiene ya su origen en los países árabes y también en la cultura romana, donde son grandes aficionados desde tiempos antiguos a la mixtura de exóticos y muy diferentes ingredientes.

Pero cuidado, no todo pega con todo, y tampoco podemos pensar que todo el monte es orégano. El mix de sabores lleva todo un proceso y un saber entender los ingredientes, las texturas y los finos toques que ofrece cada alimento, para usarlos en su justa medida.

Hoy, te proponemos una lista de “maridajes” casi inimaginables y que jamás hubieras pensado que podrían “rimar” en nuestro paladar, y sin embargo, cuando los pruebas, te llevan a mundos nuevos y desconocidos.

Algunos más tradicionales y conocidos por todos, como otros más exóticos  e innovadores, ¡Atento!

 

  • Melón con jamón: Una receta clásica por excelencia que mezcla lo mejor de nuestra gastronomía, el jamón ibérico y su toque bien salado, con una de las frutas más frescas y dulces propias del verano. Un “must” a probar.

 

  • Uvas con queso: Una mezcla muy francesa que en el país vecino acostumbran a degustar tras toda comida.

 

  • Queso con mermelada de frutas: Sencillo y de sabor sublime, una receta perfecta para el desayuno o la merienda.

 

  • Dátiles con Bacon: En forma de dados servidos en palo, puede ser el aperitivo o entrante perfecto.

 

  • Pescados (normalmente a la plancha) con salsas de manzana, melocotón, bacalao con naranja.

 

  • Carnes ya habitualmente guisadas y servidas con reducciones de vino dulce, por ejemplo el Pedro Ximenez . También podemos acompañarlas con el toque dulce y afrutado de una compota de manzana, o con pera.

 

  • Paté o Foie con confitura de frutos rojos o mermelada de frutas (normalmente frambuesa, fresas, arándanos)

 

  • El chocolate, es el rey de la combinación. Existen multitud de mezclas y maridajes con salado, tantas como nos atrevamos a realizar. Ahí van algunas de las más originales y exquisitas:
  • Chocolate con cilantro
  • Chocolate con kétchup
  • Chocolate con coliflor
  • Chocolate blanco y caviar
  • Chocolate con picante, por ejemplo, el chile
  • Con frutas, por supuesto, como la naranja o la fresa
  • Añadiéndole un toque de sal de mar
  • Chocolate con aguacate
  • Chocolate con berenjenas, con pepinos

 

  • Postres: Desde el tradicional queso con membrillo de nuestras abuelas, hasta engranajes como flan salado de ricota y queso de cabra, muffins de queso y bacon, helados de tomate, mostaza y miel o de wasabi en Japón.

Y tú, ¿te atreves con estas mezclas de otro mundo?

 

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