La historia de los dulces de Navidad

La historia de los dulces de Navidad

Si algo distingue a la Navidad, de las demás fiestas anuales, es, aparte de sus villancicos, decoración, espíritu mágico… Es sentarnos juntos y compartir la mesa.

Ya sea con amigos, familiares, compañeros de trabajo… Pero al menos una comida o una cena compartimos en estas fechas.

Las gastronomía, y sobre todo, la repostería, toman un gran protagonismo en Navidades, y como todos sabemos… hay dulces típicos que nos esperan cada año, allá por el 25 de diciembre para ser degustados.

Hoy vamos a hablar de 3 clásicos, de su historia… Y finalmente, nos encantaría saber, ¿Tú de qué eres, de roscón de panettone o de pandoro?

 

El Panettone

Un postre de origen italiano, se trata de un esponjoso bizcocho relleno de pasas, frutas y otras de sus variedades, de chocolate.  Se elabora en navidad, y en estas fechas, en Embassy, lo traemos desde Italia de un artesano italiano que sigue elaborando sus productos como nosotros, utilizando las mejores materias primas.

El origen de la mayoría de los platos y dulces de cocina, suele ser desconocido e incierto, y hoy, sólo nos llegan leyendas, que más fiables o no, nos dan a conocer el posible origen de estos platos. La leyenda del Panettone cuenta que nació en la corte de Ludovico El Moro, en Milán entre 1494 y 1500, en la cena de Nochebuena. En esta tradicional cena, tras la abundante comida, el postre se esperaba con ganas para dar por concluida la velada. Pero, cuando el “bizcocho” preparado se iba a sacar del horno, éste se había quemado. Cundió el pánico en la cocina, pero afortunadamente un lavaplatos, que se llamaba Antonio comenzó a usar  harina, huevos, azúcar, pasas y fruta confitada, amasándolos con la masa madre de un pan que él guardaba. Antonio propuso al cocinero servir su pan como postre yaque no había otra mejor solución. Era un pan dulce y esponjoso. Extraordinariamente, el postre tuvo un gran éxito y Ludovico preguntó quién lo había preparado. El cocinero le presentó a su “pastelero”, Antonio. Al no tener nombre el postre, se decidió llamarlo “Pane de toni”, que con los siglos se convertiría en panettone.

En el año 1606 aparece en el primer diccionario milanés – italiano: el Panaton de Danedaa era un Pan grande, como el que se suele hacer para el día de Navidad, por extensión un inepto [sic], holgazán, sin valor.

Y ya en el año 1853 Francesco Cherubini lo describió de forma más precisa en su diccionario milanés-italiano.

 

Roscón de Reyes

El origen de este dulce se remonta a las fiestas “Los Saturnales”, que se celebraban en la época romana. Esta “fiesta de los esclavos” se celebraba a mediados de diciembre, en honor al dios Saturno. Dentro del roscón se escondía un haba seca que representaba la prosperidad. Quien lo encontraba, si era esclavo, quedaba libre ese día y era tratado como un rey.

A partir del siglo IV, la Iglesia institucionalizó el día de Reyes y pasó a ser una fiesta cristina en todo Occidente.

Siglos más tarde, se introdujo el haba, símbolo de fertilidad, y quien lo encontraba, se le auguraba un año próspero. Fue ya en el siglo XVIII, cuando en Francia un cocinero le introdujo una moneda de oro al Rey Luis XV, en este postre que tanto le gustaba. Fue por ello, por lo que el haba, empezó a quedarse como un símbolo negativo. Y hasta día de hoy, quien le toque el haba paga el roscón y a quien le toque el premio, tendrá buena suerte.

Aunque en algunos lugares afirman que la costumbre empieza a perderse, son muchas las familias que siguen compartiendo el Roscón de Reyes en familia el día 6 de enero, normalmente acompañado de chocolate caliente. 

 

 Pandoro

Un dulce quizá algo menos conocido y directo ”competidor” del Panettone ya que es nacido también en Italia, en este caso, en Verona.

Su nombre viene de “Pan y oro” debido al color de su masa amarilla. El pandoro es un dulce tipo bizcocho dulce y esponjoso en forma de cono truncado. Un pan elaborado con huevos, miel y azúcar.

Al principio podía considerarse un dulce para gente pudiente, debido a sus sencillos ingredientes, pero poco a poco, este postre fue mejorándose, siendo en el siglo XVIII la primera referencia al pandoro, como tal, que tenemos.

Y finalmente, será en 1894 cuando el repostero Domenico Melegatti patentará el postre tal como lo conocemos, con su forma de pirámide truncada de 8 puntas.

 

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