El origen del Belén de Navidad

El origen del Belén de Navidad

Se acerca la Nochebuena y con ella llega una de las costumbres de Navidad más arraigada en España y que vemos cada año en casas, iglesias e incluso en algunos comercios. Nos referimos a la tradición de los Belenes de Navidad. La representación del nacimiento de Cristo forma parte de una tradición cristiana que se remonta a más de ocho siglos. En esto días, se pueden adquirir en los tradicionales puestos de la plaza mayor todo tipo de figuras y artesanía para nuestro Belén navideño. Una tradición que engloba los pesebres más austeros hasta los belenes en los que no falta ni un solo detalle: un arroyo, los rebaños, un molino, una lavandera, un pozo, los burros con sus alforjas, varios pastorcillos y muchas figuras más.

El origen del Belén de Navidad | EmbassyEl Belén o Pesebre representa a Jesús, María y José en un pesebre (o según otras tradiciones, en un establo, granero o cueva) dónde, según el evangelio de Lucas 2,7, nació el niño. La tradición acompaña el pesebre de una mula y un buey, según el relato de los Evangelios apócrifos y del texto del libro del profeta Isaías y del Habacuc.

Lo que se conoce como el Misterio: el Niño Jesús, María y José que son el motivo central y motivo central del Belén, cuya representación nos mueve a la contemplación del gran misterio de la Encarnación del Hijo de Dios.

Además de estas representaciones, muchos belenes actuales incluyen también representaciones de los pastores reunidos para adorar al recién nacido, de los tres Reyes Magos con sus ofrendas, de ángeles, de la estrella de Belén, el castillo de Herodes, la posada en la que San José y María buscaron refugio para alojarse, o los romanos. Incluso otras escenas como La Anunciación del ángel Gabriel a la Virgen.

El origen de la tradición del belenismo se remonta al siglo XII, cuando en la Nochebuena de 1223, San Francisco de Asís reunió a los vecinos de la villa italiana de Greccio en una ermita para celebrar la misa de medianoche. San Francisco de Asís decidió representar la tradición cristiana y para ello contó con la ayuda de Juan de Grecio para preparar el que es considerado por los historiados como el primer belén de la historia, que daría paso a esta tradición.

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Para la representación eligió un lugar abierto donde pusieron un paño blanco, igual que sobre un altar y llevaron una gran cantidad de heno. Luego trasladaron un asno, un buey y gran cantidad de otros animales. Nueve días antes del 25 de diciembre convocó a todo el pueblo para celebrar una misa en presencia de la representación del nacimiento.

En muy poco tiempo la representación del nacimiento de Jesús se popularizó y se pasó del belén viviente al barro y demás materiales. Fue en el siglo XVII cuando los belenes pasaron de las iglesias a los hogares, se multiplicaron las medidas, ahora ya figuras, no estatuas, y prevaleció definitivamente el uso del barro cocido, compitiendo nobles y soberanos por presumir del belén más hermoso.

Entre los belenes más conocidos de España encontramos en primer lugar el de la localidad de Buitrago de Lozoya, en Madrid, que se celebra desde 1988 y es un belén viviente formado por más de 200 actores que se reparten alrededor de las murallas. Por otra parte, el Belén bíblico monumental más grande de Europa, formado por más de 7000 piezas, se encuentra en Jerez de los Caballeros (Badajoz). Hay que destacar también el belén de la época mudéjar de Sevilla que cuenta con edificios emblemáticos de la ciudad, como la iglesia de Ómniun Sánctorum, Santa Catalina, la torre de San Marcos o el Palacio de los Marqueses de La Algaba.

El Belén de Salzillo instalado en el Palacio de Cibeles de Madrid, cuenta con 297 piezas y es uno de los más famosos, declarado como Patrimonio Cultural Nacional. Considerado como el más importante del arte barroco español fue realizado en el siglo XVIII por Francisco Salzillo. Por último, queremos destacar también el Belén de Ocaña, Toledo, que relata la Historia de la Salvación desde la creación del hombre hasta la resurrección de Jesús. Es un espectáculo de imagen, luz y movimiento, en el que durante cuarenta minutos las figuras se mueven para dar lugar a las escenas.

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